Consejos para la familia

La cultura y la familia

Es interesante observar como la cultura influye directamente en las costumbres y el estilo de vida de una familia hasta en la manera en que se alimentan. Hoy en día podemos ser testigos de cómo las costumbres de nuestros abuelos han sido reemplazadas por costumbres y modos de vida diferentes. Estos cambios no suceden de un día para otro van poco a poco adentrándose en nuestros estilos de vida. Todo cambio positivo que promueva el bienestar y la unión familiar es bienvenido sin embargo deberíamos preguntarnos hoy si la calidad de vida familiar es mejor que la que tuvimos antes. Siempre habrá aquellos que piensen que si y en algunos aspectos pueden tener la razón. Sin embargo podríamos evaluar algunos de los mensajes que estamos recibiendo a través del mercadeo de productos y sus códigos secretos. El antropólogo y psiquiatra Clotaire Rapaille, ha trabajado con grandes compañías para investigar el significado emocional que damos a algunos conceptos. Autor del libro “Códigos culturales” abre una puerta y nos revela los secretos detrás de la cultura americana. Las personas pertenecientes a una misma cultura otorgarían un significado emocional similar a determinados objetos y conceptos. Una especie de huella emocional que se grabaría hasta los 7 años de vida, más o menos, y que no es evidente sino inconsciente. El autor ha desarrollado una metodología consistente en “sesiones de descubrimiento” para identificar esos códigos culturales. En el libro el autor hace referencia a lo que es una “impronta” y se refiere a ella como la primera impresión que se tiene sobre un hecho, formándose así un concepto que gira entorno al hecho.

Clotaire expresa que “El código cultural es el significado inconsciente que le damos a cualquier objeto un auto, un tipo de comida, una relación, incluso un país, según la cultura en la que hemos sido criados”. Encontró que para la cultura americana la salud es igual a movimiento. El explica que las personas relacionan el tener buena salud a poder moverse y valerse por sí mismos. Por ejemplo toda campaña publicitaria que desee enviar un mensaje que con la compra de sus productos obtienen salud incluirá personas en movimiento. Se describe que la juventud es igual a una máscara donde no se muestra tu verdadero ser sino uno creado para dar la cara a la sociedad. Los alimentos son vistos como la gasolina del cuerpo. Se alimentan para llenar el tanque. Está es la razón del éxito de los combos agrandados y las ofertas que venden todo lo que puedas comer. Aquí encuentras una de las razones del sobre peso en la cultura americana. La calidad significa algo funcione no necesariamente es lo mejor pero funciona. Es por eso que ganan miles de dólares en garantías de productos y servicio. Estos son algunos ejemplos de los mensajes que las familias están recibiendo hoy en día.

Esto influye directamente en las emociones porque son las que movilizan el aprendizaje que se ejercita desde la edad más temprana. Nuestros niños a través de las telecomunicaciones están siendo programados para ser los consumidores del futuro. El transcurso del tiempo va creando improntas que varían de cultura en cultura y descifrarlas nos ayudará a marcar la diferencia. El código revela la significación de la impronta, que siempre será decisiva. Se convierte en aquello que dirige nuestras decisiones aun cuando pensamos que somos los responsables y no han sido influenciadas por nadie más.

En nuestra vida diaria hay códigos que nos influencian para decidir cómo vamos a vestirnos, qué vamos a comer, dónde vamos, qué decimos y cómo nos comportamos. La mayor parte de la gente no se da cuenta de que hay un código que nos guía. Conocer un código que nos abre la puerta para tomar decisiones y orientar el comportamiento.

La familia debe ser dirigida estableciendo conscientemente el fundamento. Los primeros años de crianza son muy importantes para desarrollar en nuestros niños los valores morales adecuados para un mejor futuro. Los padres deben ser el filtro de los hijos hasta el momento que ellos tengan la capacidad para actuar conforme a los fundamentos establecidos por la familia y no necesariamente por la sociedad. Ocuparnos de nuestros niños ahora nos dará paz en el futuro.

Lismary Dávila

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emociones, salud

De la enfermedad a la salud

En el interior de cada ser humano se encuentra un banco de datos que nosotros le llamamos recuerdos. Toda la información adquirida a través de las experiencias de vida se encuentran guardadas en la memoria. Aunque usted no pueda recordar de forma consciente, los sucesos de su vida quedaron archivados. El 90% de los recuerdos que tenemos los podríamos clasificar como inconscientes. El otro 10% corresponde a los recuerdos conscientes. Cada recuerdo almacenado se guarda en forma de imágenes en nuestra memoria. Cada imagen produce en nuestro cuerpo efectos fisiológicos asociados a la emoción que se asocia con la misma.

Dr. Hamer, un médico alemán que llegó a concluir que, tras enfermedades graves como el cáncer, podía haber un problema emocional vivido en soledad, que acaba atrapando a la persona hasta el punto de dejar de dormir. Esta es la clave que hace que una enfermedad que estaba en el plano emocional acabe transformándose en una enfermedad física; el cuerpo se desajusta por falta de descanso. Según el Dr. Hammer tras la enfermedad hay un desequilibrio energético. Tenemos un cuerpo energético que vitaliza al físico y, que al ser impactado por el sufrimiento emocional, deja zonas del cuerpo bajas de energía, perdiendo éste la vitalidad que necesita. Promueve que la curación pasa por la resolución de un conflicto emocional y no por el consumo de fármacos.

 Emociones que enferman:

Emociones  negativas como el miedo, tristeza, represión de los sentimientos, odio o rencor provocan enfermedad.

 Emociones que sanan:

Sentimientos asociados al amor, como el perdón, son claves para superar los conflictos y recuperar la normalidad física, emocional y espiritual. Nos ayudan a ser felices.

Podemos aprender de la enfermedad y mejorar nuestra vida. Este proceso nos ayudará a adquirir sensibilidad hacia los demás y hacia los propios sentimientos. También nos alerta que hay algo en nuestro interior que no está bien, es un aviso de la enfermedad espiritual y un revulsivo para cambiar. El cambio interior es lo más importante. Si no hay voluntad de solucionar los malos hábitos psíquicos y problemas emocionales, si no se encuentra un motivo para vivir, no habrá una  curación permanente. Ayuda saber que somos espíritus inmortales que venimos a avanzar en el aprendizaje del amor y que los problemas nos pueden ayudar a ello.

La ayuda tiene que ser a todos los niveles como por ejemplo:

-Energético como las terapias de laser de baja frecuencia

– Masajes de Organización Neurológica Funcional

-Físico como la alimentación vegetariana, desintoxicar el cuerpo y hacer

ejercicios.

-Espiritual intentando ayudar a la persona a resolver su problema

emocional. (siendo el primer paso exteriorizarlo, no vivirlo en soledad)

Hacerle saber que su problema emocional tiene solución, que tiene que pedir ayuda o tratar de solucionarlo con la persona con la que lo tiene. Si habla con ella y la perdona, ayudará a la relación y resolverá el problema emocional.

Existen varios factores para las enfermedades. Hay enfermedades provocadas exclusivamente por un problema emocional y otros donde predomina un factor genético, una predisposición que hace que una persona, bajo cierta circunstancia emocional o físico-química, sea más propensa que otra a desarrollar la enfermedad. Alimentos, radiación, tóxicos, todo influye.Sanar nuestro cuerpo y nuestra vida es nuestra responsabilidad. Requiere un cambio de hábitos de vida y pensamiento. Debemos crear consciencia y comenzar a trabajar con las pequeñas señales de aviso que nuestro cuerpo produce. Ignorar estas señales traerá consecuencias graves a largo plazo. Cuando trabajamos con nuestro cuerpo para sanar debemos incluir la parte emocional asociada a la enfermedad para adelantar el proceso. Sanar tu cuerpo pero no tus emociones te llevará a producir más enfermedad. Recuerda que tu puedes contribuir de manera activa al fortalecimiento de tu vida.

L. Dávila